Conferencia Sobre el Marco Moral del Mercado

FOTO 003Ante un público de economistas, contadores, líderes empresariales, religiosos y dirigentes políticos, el filósofo norteamericano Michael Miller defendió la existencia del libre mercado como un sistema moral para enfrentar el deterioro en la vida de los individuos y sus familias por culpa del capitalismo oligárquico, el populismo y el socialismo.

En una conferencia sobre “El Marco Moral del Mercado” dictada en el Auditórium Lic. Pedro Miguel Caratini, de la Cámara de Cuentas de Repúblicas Dominicana, el señor Miller hizo un detallado enfoque de los cambios habidos en las estructuras de negocios manejadas por los gobiernos de las potencias mundiales y las grandes corporaciones financieras, que han resultado en los graves problemas económicos que enfrenta la humanidad.

Michael Miller vino al país invitado por el Centro de Análisis para Políticas Públicas (CAPP) que preside el diputado Ito Bisonó Haza, dentro de sus iniciativas para crear conciencia nacional de la necesidad de participar en los procesos de desarrollo como sociedad que avanza hacia el logro de los nuevos paradigmas del moderno mundo global, competitivo y tecnológicamente avanzado.

Antes de la conferencia de Miller intervinieron, Monseñor Nicanor Peña, Obispo de Higuey, la Dra. Licelott Marte de Barrios, Presidenta de la Cámara de Cuentas, el Dr. Pedro Ortiz, Coordinador de la Comisión de Ética y Transparencia de la CC, y el Lic. Ito Bisonó Haza, Presidente del CAPP. En la mesa principal ocuparon lugar los nueve miembros de la Cámara de Cuentas, anfitriona del evento.

Al defender su punto de vista el señor Miller precisó que “La economía de mercado no es perfecta, nada creado por el hombre lo es, pero a pesar de sus defectos ésta ha producido la mayor prosperidad y oportunidad para individuos y sus familias. Nada crea más oportunidad para los pobres. El libre mercado es un sistema moral y por ende debemos utilizar los argumentos morales para defenderlo.”

Advirtió que “El resurgimiento de la economía planificada, el populismo y el socialismo es preocupante en muchos niveles. Pero es particularmente problemático para los países en vías de desarrollo.”

Al explicar las razones para el resurgimiento de la planificación capitalista y de las ideas socialistas, ambas como instrumentos políticos populistas degradantes del ser humano, aseguró que éstas se afincan en el engaño y la confusión que generan sus promotores.

“Una de las más importantes ahora es la confusión sobre qué es el libre mercado. La crisis financiera ha llevado a muchos a cuestionar su fe en el libre mercado, pero la realidad es que no hemos tenido un libre mercado, sino un capitalismo gerencial, lo que yo llamo un Capitalismo de Davos, referido al Foro Económico Mundial, celebrado en Davos, Suiza, que es un símbolo de este capitalismo gerencial dirigido por una elite internacionalista compuesta por políticos, empresarios, guruses de la tecnología, burócratas, académicos y celebridades, todos juntos intentando que la economía mundial sea más inteligente, más humana o más creativa, a su particular manera.”

Según Miller, “En muchas partes de América Latina y otros lugares, como Rusia, ha habido una confusión similar. Se ha hablado mucho sobre el capitalismo de libre mercado, pero la realidad ha sido un capitalismo oligárquico, donde el gobierno y los negocios coluden. Esta colusión afecta a los pobres y crea una hostilidad hacia el libre mercado, lo cual nos lleva a otro problema relacionado: el populismo de la izquierda y la derecha que también socava la economía de libre mercado; pero a pesar de que la rebelión en contra de la oligarquía es entendible, la solución populista es muchas veces peor. El populismo puede a menudo socavar no sólo la democracia, sino también el estado de derecho, el cual es esencial para el desarrollo.”

Al profundizar en el tema, el conferencista aseguró que “El populismo culpa falsamente la economía global de las miserias de los países y motiva a las personas a pensar que la política puede resolver todos los problemas. El populismo afecta la madurez política y moral de los pueblos, lo cual es fundamental para la práctica de la libertad en una sociedad, como lo predicaba Lord Acton cuando proclamaba que la libertad es el fruto delicado de una civilización madura.”

El Dr. Michael Miller es actualmente el Director de Programas Internacionales del Instituto Acton, con sede en Grand Rapids, Michigan, Estados Unidos de América. El Instituto Acton para el Estudio de la Religión y la Libertad toma su nombre del gran historiador inglés Lord John Acton.

A continuación publicamos íntegra la exposición del Sr.  Michael Miller.

“El Marco Moral del Mercado”

Santo Domingo, República Dominicana

Su Excelencia, distinguidos invitados———- Muy buenas noches. Quisiera iniciar dándoles las gracias por esta invitación. Es un placer para mí estar aquí en la República Dominicana. Esta es mi primera visita a su bello país y estoy muy agradecido de que me hayan invitado a conversar con ustedes el día de hoy.

Obviamente, el español no es mi lengua nativa, por lo que les pido de antemano que disculpen cualquier error en el empleo y la pronunciación de su lenguaje.

El tema de mi exposición será el marco moral del mercado.

Estos son tiempos interesantes para la economía global. Este mes marca el 20 aniversario de la caída del muro de Berlín y el colapso de las economías planificadas que causaron tanta miseria humana. Quien habría pensado hace diez años que estaríamos siendo testigos de un resurgimiento de la planificación gubernamental en la economía y hasta de un resurgimiento del socialismo. Sin embargo esto es precisamente lo que está pasando. Después de cerca de dos décadas de una mayor globalización, estamos ahora presenciando cambios hacia una mayor planificación que podrían tener un efecto tremendo en la economía global.

Lo vemos en los Estados Unidos con el rescate a las grandes corporaciones, las regulaciones del gobierno, y la nacionalización del seguro médico etc. También lo vemos en Latinoamérica- de manera más prominente con Chávez y Morales, pero está ampliamente difundido. En 1997, solamente 6 países tenían gobiernos de izquierda o centro izquierda. Hoy, existen 14 (catorce) gobiernos izquierdistas en Latinoamérica. Esto pueden verlo en su mapa. De nuevo, quien se habría imaginado que Daniel Ortega y los sandinistas estarían de regreso en el poder en Nicaragua.

Este resurgimiento de la economía planificada, el populismo y el socialismo es preocupante en muchos niveles. Pero es particularmente problemático para los países en vías de desarrollo.

  • Primero porque la planificación gubernamental de la economía disminuye el crecimiento y esto afectará especialmente a los más pobres de los pobres.
  • Segundo, porque la planificación en los Estados Unidos y Europa podría llevarnos a un mayor proteccionismo. Pero, como Juan Pablo II notaba, los países pobres necesitan ser parte de círculos de intercambio. Necesitan poder competir en los mercados internacionales.
  • Tercero, debido a que la planificación crea incentivos para la corrupción y puede originar oligarquías.

La historia nos enseña la inefectividad de las economías planificadas y el socialismo. Entonces, ¿cómo es que a sólo 20 años de la caída del muro de Berlín haya tanto entusiasmo por la intervención gubernamental en la economía?

Creo que hay muchas razones para esto. Mencionaré un par de ellas, pero luego me enfocaré en dos específicamente:

Primero. Luego del colapso de la Unión Soviética se decía que el socialismo había sido relegado al basurero de la historia, pero el socialismo y las visiones socialistas no han desaparecido. La economía socialista pasó de moda, pero el socialismo siempre ha sido más que pura economía. En muchas áreas de la sociedad incluyendo la familia, la religión, el arte, el matrimonio, las visiones socialistas aún dominan la cultura. De hecho, ideas que eran consideradas radicales hace apenas 75 (setenta y cinco) años ahora son consideradas la norma. Es cierto, este socialismo es más de Gramsci, Adorno, y los Fabianos que de Marx, pero sigue siendo una visión socialista.

Segundo. Christopher Lasch resaltaba que la visión socialista y utópica es atractiva porque apela al corazón humano –  y esto no ha cambiado.

Relacionado a esto: Josef Ratzinger, ahora Papa Benedicto XVI, escribió que a pesar del fracaso del socialismo, la visión de la libertad de los socialistas y Marxistas aún captura la imaginación. Esta es la visión de que la libertad es meramente el ejercicio de nuestra voluntad separada de ningún concepto de razón o verdad. Pero esto es ultimadamente irracional. Por ejemplo, si yo empezara a golpear mi cabeza contra el podio ustedes al verme no dirían – él es tan libre…No, pensarían que estoy loco. Y esto es lo que pasa cuando separamos a la verdad y la razón de la libertad.

Tercero. Generalmente, vemos la predominancia de una variante continental de liberalismo – y particularmente una visión de Jean Jacques Rousseau de la sociedad, la libertad y la igualdad.

Cuarto: Existe una confusión general sobre conceptos básicos de economía. Una de los errores más predominantes es la aceptación de la falacia de la suma zero – la falsa idea de que la economía es un pastel y de que si algunos tienen más, otros deben tener menos. La realidad es que en un mercado libre y competitivo, la economía no es un pastel –pobres y ricos pueden enriquecerse juntos. Para una excelente demostración de esto, pueden ver la página web www.gapminder.com Esto está en el resumen de la charla que les hemos preparado.

Por supuesto que hay más razones para el resurgimiento de la planificación y las ideas socialistas, pero déjenme enfocarme en dos adicionales.

Una de las más importantes ahora es la confusión sobre que es el libre mercado. La crisis financiera ha llevado a muchos a cuestionar su fe en el libre mercado, pero la realidad es que no hemos tenido un libre mercado, sino un capitalismo gerencial -o lo que yo llamo un Capitalismo de Davos. El Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza, es un símbolo de este capitalismo gerencial dirigido por una élite internacionalista compuesta por políticos, empresarios, gurús de la tecnología, burócratas, académicos y celebridades, todos juntos intentando que la economía mundial sea más inteligente, más humana o más «creativa».

Que el capitalismo de Davos resulte atractivo es entendible: gente brillante que soluciona nuestros problemas y pone fin a la pobreza global y a las vicisitudes del libre mercado. Es el sueño, en palabras del poeta T. S. Eliot, «de sistemas tan perfectos en los que nadie necesita ser bueno». Pero ése sistema no existe. La moralidad es esencial.

Y cuando el capitalismo gerencial colapsó, los directivos y tecnócratas perdieron la fe en los mercados. Pero no perdieron la fe en ellos mismos, y ahora quieren que les confiemos el futuro de la economía aún más.

El problema es que el capitalismo de Davós se ha equiparado con el libre mercado.

Lo que hemos experimentado en las últimas décadas no fue un capitalismo de libre mercado.

Déjenme darles el ejemplo de los Estados Unidos. La crisis financiera y los escándalos de la banca fueron causados sin duda alguna por una profunda falla moral.

Definitivamente que los empresarios y los consumidores son culpables.

Pero la mayor causa detrás de la crisis financiera no fueron los bancos, los inversionistas, o los consumidores. Fue precisamente el gobierno.

–El gobierno creó un precedente moral muy negativo al rescatar a Long Term Capital Management en 1998 (mil novecientos noventa y ocho) y por ende brindar una garantía implícita de que otras grandes compañías también serían rescatadas.

— El gobierno requería a los bancos que hicieran préstamos riesgosos.

— Fannie Mae y Freddy Mac – el centro de la tormenta – no eran empresas privadas.

— La reserva federal mantuvo las tasas de interés de manera artificial lo cual fue la causa principal de las masivas deudas en Estados Unidos.

La lista podría continuar, pero el punto es que no hemos tenido una economía de libre mercado – hemos tenido un capitalismo gerencial – y no es lo mismo.

Oligarquía

En muchas partes de America Latina y otros lugares como Rusia, ha habido una confusión similar. Se ha hablado mucho sobre el capitalismo de libre mercado, pero la realidad ha sido un capitalismo oligárquico, donde el gobierno y los negocios coluden. Esta colusión afecta a los pobres y crea una hostilidad hacia el libre mercado.

Populismo

Lo cual nos lleva a otro problema relacionado – el populismo de la izquierda y la derecha que también socava la economía de libre mercado.

  1. El populismo culpa falsamente la economía global de las miserias del país.
  2. A pesar de que la rebelión en contra de la oligarquía es entendible – la solución populista es muchas veces peor.
  3. El populismo motiva a las personas a pensar que la política puede resolver todos los problemas.
  4. El populismo afecta la madurez política y moral y estas son esenciales para una sociedad libre. Como decía Lord Acton: La libertad es el fruto delicado de una civilización madura.
  5. Finalmente, el populismo puede a menudo socavar no sólo la democracia, pero también el estado de derecho, el cual es esencial para el desarrollo.

La realidad es que mucho de lo que se ha llamado libre mercado ha sido más bien una tipo de capitalismo gerencial u oligarquía y esto hace difícil defender el libre mercado. Primero hay que dejar claro lo que un verdadero libre mercado implica.

Esto me lleva a mi próximo punto. Si vamos a defender una economía libre y competitiva necesitamos presentar argumentos que van más allá de la eficiencia. Los argumentos utilitarios pueden ser correctos, pero no son suficientes – y no inspiran. Necesitamos presentar el argumento desde el punto de vista moral – y entender el marco moral que es necesario para una economía política libre y empresarial.

Primero – el argumento moral. Una economía libre y competitiva no es solamente más eficiente que la economía planificada, sino también tiene un más alto nivel moral. Muy a menudo los proponentes del libre mercado conceden una alta posición a quienes están en contra del mercado, como si ellos tuviesen el monopolio de la justicia y el cuidado de los pobres. Yo apoyo al libre mercado precisamente porque es más justo, porque reconoce y respeta la libertad humana, porque desarrolla mejores comunidades – y porque no hay una fuerza mayor para mover a los pobres hacia la prosperidad.

La libertad económica es importante, pero su finalidad no es sólo maximizar recursos. Sino más bien crear un espacio para que la gente viva en libertad, cuide de sus familias, y asuma sus responsabilidades. La libertad económica es necesaria porque permite a los individuos asumir riesgos, alcanzar la prosperidad material y la abundancia. Además de que sin libertad económica no hay libertad política. Sin embargo, la virtud individual y una cultura moral son el sostén de ambas libertades.

Si vamos a presentar los argumentos morales para el libre mercado también tenemos que entender el marco moral e institucional que éste requiere y por qué éstos son importantes.

Los elementos básicos de una economía de mercado son los siguientes:

  1. La propiedad privada
  2. El estado de derecho
  3. El derecho a la libre asociación
  4. El derecho al libre intercambio
  5. Una cultura de confianza y honestidad

Noten que cada uno tiene un elemento moral.

La propiedad privada: La propiedad privada crea el espacio para que las personas expresen su libertad y asuman sus responsabilidades, permitiendo que tengan control de su destino. Sin ella el desarrollo económico es imposible. Tal como lo indica el economista peruano, Hernando de Soto, la propiedad privada permite a las personas convertir sus activos en capital y por ende alcanzar la prosperidad.

El estado de derecho: Este elemento es fundamentalmente sobre la justicia. No es un concepto nuevo. Sto Thomas de Aquino argumentó en el siglo 13 (trece)  que la ley debe ser justa, con base en la verdad, y que no debe ser arbitraria. Al no tener un estado de derecho volvemos a que la justicia es nada más el derecho del más fuerte – como lo era Trasímaco en la República de Platón.

El estado de derecho es también crucial para el desarrollo económico. De hecho, existe una correlación más fuerte entre el estado de derecho y el crecimiento económico que entre este último y la democracia.

Un tercer elemento es el derecho a la libre asociación. Sto Thomas de Aquino en 1256 (Mil doscientos cincuenta y seis) presentó uno de los primeros análisis sobre este tema en el pequeño tratado llamado contra impugnates. Ahí indicaba que las personas tienen el derecho natural de asociarse para algún fin común. Esta es la base para la justificación de las uniones, y la creación de universidades, caridades, organizaciones sin fines de lucro (ONG’s) y también los negocios.

Basado en ese elemento es el derecho al libre intercambio. Este tema fue especialmente desarrollado por los últimos escolásticos en la España medieval. Ellos mantenían que el libre intercambio y el comercio eran derivados de la ley natural y la razón. Aquí, en lo que es ahora la República Dominicana, los misioneros españoles escribieron a España defendiendo el derecho al libre comercio. El libre intercambio es esencial ya que sin él caemos en el proteccionismo y la oligarquía que injustamente daña a los pobres que no tienen conexiones políticas y sociales.

Finalmente, y más importante, es el desarrollar una cultura de confianza y honestidad. Aunque la reforma institucional es importante, no es suficiente. El elemento más importante de una economía libre, competitiva y empresarial proviene de fuera de la economía –  y fuera de la esfera política. Es la confianza y la moralidad. Los gobiernos no pueden crear confianza. Francis Fukuyama realizó un estudio interesante al respecto. Los gobiernos pueden crear el estado de derecho y garantizar los contratos, pero no pueden crear confianza. Esta confianza viene de fuera – pero de dónde?

Bueno, generalmente viene de la sociedad civil – de las iglesias, escuelas, organizaciones de voluntariado etc.

Pero más fundamentalmente viene de dos lugares: la familia y la religión.

La familia

Por lo general no se considera que la familia sea muy relevante para la economía. Sin embargo, es extremadamente importante, en especial para una economía de libre mercado. Obviamente que la familia es un bien en sí mismo –  aparte de cualquier utilidad social que pueda tener.


Pero habiendo dicho eso, la familia también juega un rol importante en la creación de una sociedad libre y virtuosa – las familias fuertes son parte fundamental de la economía de mercado. Y es que en la familia los individuos aprenden los hábitos de la confianza y la cooperación social que son necesarios para que los mercados funcionen. Para leer análisis de este tema les recomiendo el libro Amor y economía, por qué la familia laissez faire no funciona de la investigadora de Acton, Jennifer Roback Morse.

La Religión

La otra gran fuente de una cultura de confianza y una visión moral profunda son las instituciones religiosas. El gran teórico francés, Alexis de Tocqueville, notaba que la libertad requiere moralidad, y que una cultura moral es casi imposible de alcanzar sin la influencia positiva de la religión. La religión les enseña a las personas la diferencia entre el bien y el mal, les da un sentido firme de la verdad. (Recuerden que el relativismo crea una tierra fértil para el totalitarismo) La libertad requiere de verdad. Como Lord Acton escribió: La Libertad no es la habilidad de hacer lo que quieras, pero el derecho de hacer lo que debes. Y nadie enseña esto como las familias y la religión.

Entonces cómo desarrollamos los mercados? Los mercados no brotan del vacío. Una economía de mercado no es un programa económico dirigido por el gobierno. El gobierno debe promover la propiedad privada y el estado de derecho etc. Pero se requiere más que eso, ya que los mercados son parte de un contexto institucional, político, económico, social, cultural y moral. Y esto es precisamente porque un grupo de corredores de bolsa fumando puros en Wall Street no hace un mercado, los mercados son redes de relaciones humanas.

Cada sector de la sociedad tiene un rol que asumir.

Los negocios: Los negocios tienen la responsabilidad de crear valor, de producir bienes y servicios que satisfagan las necesidades humanas, y deben hacerlo de una manera moral y efectiva. Los negocios deben evitar la tentación de recurrir al gobierno para obtener protección (como General Motors en los Estados Unidos). Estas medidas ayudan a algunos por un corto tiempo, pero terminan llevando a la corrupción y el proteccionismo en el largo plazo.

La Sociedad Civil: que promueve un sentido de independencia y el hábito de resolver problemas sin asistencia gubernamental. Esto, tal como nota Tocqueville, es fundamental para mantener la libertad y desarrollar una cultura empresarial e innovadora.

Como ya les mencioné las familias y la religión son un elemento clave para todos los aspectos de la sociedad.

Moralidad- La moralidad es más que sólo honestidad: es un amplio grupo de virtudes incluyendo la prudencia, puntualidad, colaboración, iniciativa, caridad, el amor a la verdad, la amabilidad, el respeto etc. Una falta de moralidad y confianza aumenta los costos de transacción y resulta en una creciente regulación que reduce la actividad empresarial y afecta la economía, especialmente a los pobres.

Los medios – Los medios deben ser confiables y presentar información de manera imparcial para que los individuos tomen buenas decisiones. Aunque está bien que presenten argumentos a favor de algunas posiciones, no deben olvidar que su rol principal es informar.

La educación – y me refiero no sólo al alfabetismo, la matemática y la ciencia, pero al enseñarles a los estudiantes sobre la verdad, la madurez, y la responsabilidad, fomentando una cultura empresarial – promoviendo que los estudiantes aprendan economía – y no sean presa del mito del juego de la suma zero.

Una firme economía de mercado necesita instituciones sociales fuertes y un marco moral. No es fácil, pero es posible.

Conclusiones

Les he dado una idea general de lo que es un mercado y de que este necesita un marco moral para ser exitoso.

Déjenme concluir con algunos breves puntos para reflexionar:

Sabemos bien como crear riqueza – sabemos que el libre mercado con espíritu empresarial es la mejor manera de crear prosperidad. Pero qué significa esto para los países en vías de desarrollo?

Primero, que necesitamos cambiar la pregunta de qué crea pobreza hacia qué genera riqueza.

Segundo. Tenemos que mover nuestro enfoque de la ayuda internacional – que ha sido mayormente inefectiva—hacia la creación de empresas, de manera que liberemos el potencial empresarial y creativo de los millones de personas que viven en los países en vía de desarrollo.

B. En los países desarrollados debemos rechazar las implícitas actitudes neo coloniales que sostienen que los pobres no pueden ser prósperos sin nuestra ayuda.

C. Necesitamos mover la carga de responsabilidad de las organizaciones internacionales como la ONU y el Banco Mundial, y las agencias de cooperación de los Estados Unidos y Europa hacia los individuos en los países en vías de desarrollo.

D. Pero esto significa que estos países también deben asumir la responsabilidad de su propio desarrollo. El presidente de Rwanda, Paul Kagame, escribió un artículo en el Financial Times abordando estos temas. Cuando los países en vías de desarrollo no asumen esta responsabilidad y hay corrupción o un populismo inmaduro – no solamente se afecta a los pobres, sino que se fortalecen las actitudes neo coloniales perpetuando el problema de la ayuda internacional.

Michael Fairbanks cuenta una historia que algunos de ustedes habrán escuchado – él la llama “la culpa es de la vaca”. Cuando analizaba la industria del cuero en cierto país él trataba de indagar por qué el cuero era de baja calidad. Los negocios culpaban al gobierno, el gobierno culpaba a los negocios. Los negocios culpaban a los curtidores por no ser cuidadosos, los curtidores culpaban a los campesinos por tener vacas de baja calidad y los campesinos culpaban a las vacas por no ser cuidadosas.

Este es un peligro perenne para el hombre en todo lugar – el no asumir su responsabilidad.

 

E. Finalmente, debemos dejar de ver a las personas como cargas o meros consumidores y verlos como potenciales creadores de riqueza y prosperidad. El Papa Juan Pablo II escribió que “además de la tierra, el mayor recurso del hombre es él mismo.”

Debemos dejar de invertir en programas de control de población porque son inmorales y porque destruyen el recurso más importante con que cuenta una nación – su gente.

 

Les he presentado los argumentos para defender la economía de libre mercado. Sin embargo, quisiera enfatizar que el libre mercado nunca será la respuesta a todos nuestros problemas. Sabemos que no salvará nuestra alma. (Solo Jesús puede hacer eso) Siempre habrá pobreza, tragedia y pecado. Menciono esto ya que debemos evitar la tentación del utopianismo. La libertad económica y política es importante y debemos luchar por protegerla  pero el fin último del hombre es mucho más profundo. En una palabra la libertad es para el amor- amor a nuestras familias, amor a nuestros amigos, y ultimadamente amor a Dios. Una sociedad libre que se olvida de Dios, no importa cuan exitosa, va directo al fracaso.

La economía de mercado no es perfecta – nada creado por el hombre lo es. Pero a pesar de sus defectos ésta ha producido la mayor prosperidad y oportunidad para individuos y sus familias. Nada crea más oportunidad para los pobres. El libre mercado es un sistema moral y por ende debemos utilizar los argumentos morales para defenderlo.

Gracias por su atención.

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